Un juicio oral que queda para el largo plazo

Con suerte, la causa de las fotocopias llegará a los estrados en 2021
La Corte Suprema debe expedirse sobre varias cuestiones del expediente. Además, hay 150 imputados que plantearán nulidades que deberán resolverse.

El fiscal Stornelli y el chofer Centeno, protagonistas de la historia.

Pese a que la defensa de Cristina Kirchner propuso ir a juicio oral rápido, la causa de las fotocopias de la cuadernos tardará no menos de un año e incluso más en llegar a la instancia de las definiciones. De manera que se podría pensar en un juicio para 2021, con suerte. Antes, la Corte Suprema debería expedirse sobre varias cuestiones, entre ellas dos que resultan claves. En primer lugar, la forma en la que el juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli se quedaron con el expediente en lugar de mandarlo a sorteo. En segundo lugar, que buena parte de la acusación se basa en arrepentidos cuya declaración no fue registrada en ninguna filmación, como indica la ley, escondiendo negociaciones que ya fueron denunciadas: “decí tal cosa, involucrá a Cristina y te vas a tu casa”. Según los rumores, el máximo tribunal resolverá si aborda este expediente después de las elecciones. Es cierto que la Corte no suele meterse en estas instancias, pero se trata de una causa muy especial, con peso institucional y casi 150 imputados.

El defensor de CFK, Carlos Alberto Beraldi, no se opuso a la elevación a juicio justamente porque el criterio de la ex presidenta es afrontar la acusación cuanto antes. A Cristina se la imputa por 28 casos de coima, pese a que en todo el expediente no hay una sola persona que declare que ella recibió dinero o que estuvo presente cuando se hizo una entrega de bolsos. “Nadie habló de eso en este expediente –señaló Beraldi, en diálogo con Radio 10–, ni se dijo que recibió tal dinero por tal cosa, ni se le encontró un peso ni una sociedad ni una cuenta que no esté declarada. Y era imposible de encontrar algo porque no existe, es una imputación falsa”. Tampoco a Julio De Vido o Roberto Baratta se le encontraron cuentas, ni dinero escondido, ni propiedades no declaradas.

Por lo general, la acusación contra Cristina Kirchner ronda la frase “no pudo desconocer” la existencia de los supuestos movimientos de bolsos o que hubo entregas de dinero en el departamento de la calle Uruguay. Más allá de los argumentos de los imputados, en la apurada elevación a juicio se tomó como una Biblia todo lo que dijo el chofer Oscar Centeno, incluso en sus aspectos más disparatados y que fueron rechazados por otros arrepentidos. Una parte de las defensas opina que los cuadernos fueron escritos en dos instancias visiblemente distintas. La primera, cuando Centeno era un simple remisero y anotaba apenas que fue de tal lugar a tal otro. Eso abarca las fotocopias de los primeros cuadernos. Luego hay un viraje donde habla de dinero que no vio pero que él calcula a ojo y de repartos de plata que ocurren en un departamento o lugar al que el chofer no accedió. Hay controversia sobre la posibilidad de hacer una pericia sobre las fotocopias, al menos para discernir esos dos estilos y contenidos tan distintos.

Más allá de todo, en la elevación a juicio lo único que importó fue la versión de Centeno. Por ejemplo, si un imputado admitió que entregó un millón de pesos para una campaña electoral, la acusación igualmente dio por sentado lo que dijo el chofer: que ese acusado entregó bolsos por 30 millones de dólares. Sin que haya elementos sobre el origen del dinero ni adónde fue a parar. Se acusa a funcionarios de enriquecimiento, pero sin que se pudiera aportar ninguna evidencia. Hay una hipótesis que tampoco se trabajó y que ya se verificó en varios países. La posibilidad de que ejecutivos de una empresa esgrimieran en sus empresas que estaban pagando coimas y que en realidad se quedaron con el dinero. En el caso argentino, varios ejecutivos aparecieron legalizando fondos en el blanqueo dispuesto en 2016.

En la elevación a juicio se habla de una asociación ilícita que movió, en total, unos 150 millones de dólares. Sin embargo, el dinero no apareció por ningún lado. Al único que se le encontraron propiedades escondidas fue a Daniel Muñoz, fallecido secretario de Néstor Kirchner que nunca trabajó con Cristina, según explicó Beraldi. “Por el dinero y las propiedades encontradas a Muñoz deberán hacerse cargo sus allegados. Por ejemplo, el contador Víctor Manzanares reconoció que fue testaferro de Muñoz, ya que ambos se conocían desde jóvenes. Por supuesto pudo haber funcionarios que cometieron delitos. Eso no se puede descartar”, redondeó el letrado.

Como la instrucción se cerró a las apuradas, para hacer una jugada antes de las elecciones, gran parte de la investigación está hecha a medias. Y eso lleva a que haya 150 imputados, una cifra sideral, que discutirán los hechos, pedirán numerosas pruebas teniendo en cuenta que en su abrumadora mayoría rechazaron los cargos y pidieron ser absueltos. Los cálculos más optimistas sostienen que el juicio oral, a cargo del Tribunal Oral Federal 7, podría arrancar en 2021, si es que no se cae en su totalidad o que la Corte ordene arrancar la investigación casi desde cero por la maniobra de forum shopping o por los arrepentidos que declararon sin que exista constancia grabada.

Por Raúl Kollmann

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