La Mesa de Enlace hizo su catarsis

Los dirigentes rurales fueron recibidos por el ministro de Agricultura.
Los empresarios se quejaron por la eliminación del tope de 4 pesos por dólar para las retenciones. Afirman que implica una transferencia al Estado de 1800 millones de dólares.

Los dirigentes de las cuatro entidades rurales.


Imagen: Télam

Los dirigentes del agro manifestaron al Gobierno su malestar por el cambio de esquema de las retenciones, que pasaron de tener una parte del gravamen basado en un monto fijo hacia una alícuota totalmente proporcional al precio. Lo hicieron ante el ministro de Agricultura, Luis Basterra y del presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa. Daniel Pelegrina, presidente de la Sociedad Rural, dijo que “en las cuentas son 1800 millones de dólares adicionales que no van a entrar al sector porque se van en concepto de retenciones. Nosotros no gobernamos, gobiernan ellos, así que están en todo su derecho de hacerlo, pero si queremos construir confianza, es buenos que nos llamen antes de tomar decisiones. Con Basterra seguimos construyendo un diálogo posible. Hemos hablado de estos números y seguiremos buscando algún consenso, buscando que entiendan que por este camino al campo no le va bien”. El Gobierno analiza un esquema de segmentación para aliviar la carga para el pequeño productor.

El decreto 37, publicado este sábado, dispuso la eliminación del tope de 4 pesos por dólar a la retención del 12 por ciento que había sido dispuesta por el gobierno de Mauricio Macri en septiembre de 2018. En esa oportunidad, la resolución de Cambiemos había sido aplicar una retención adicional a todas las posiciones de la nomenclatura arancelaria. Como algunos productos ya pagaban, como la soja (18 por ciento) y otras no (0 por ciento), como trigo, maíz, carnes o leche en polvo, la retención total vigente a partir de septiembre de 2018 pasó a ser del 30 por ciento para la soja, y del 12 por ciento para los que antes no estaban gravados.

En aquel momento, el dólar cotizaba a 33 pesos y el FMI exigía al Gobierno captar recursos fiscales de los sectores beneficiados por las rondas de devaluación. A medida que el dólar siguió en alza, el tope de 4 pesos por dólar diluyó el efecto de la retención “adicional”. Hasta la semana pasada, la soja pagaba 18 por ciento más un 6 por ciento (4 pesos sobre 63 pesos), es decir, un 24 por ciento. Ahora, el gobierno de Alberto Fernández eliminó el tope de los 4 pesos, con lo cual reinstala el 12 por ciento de retenciones. Sin embargo, hay una serie de excepciones, como economías regionales e industriales, en donde la retención es del 5 por ciento con un tope de 3 pesos por dólar. Para la producción de granos no hay segmentación según cantidad de producción liquidada o distancia del puerto.

En las últimas semanas se venía especulando con una suba de las retenciones, por lo cual una parte de la dirigencia del agro, por lo general vinculada políticamente a Cambiemos, comenzó a instalar un clima de disputa frontal con la nueva administración. Las primeras líneas de las entidades se mostraron abiertas al diálogo, aunque volvieron a plantear el rechazo a la medida. “Hay un contundente rechazo porque las retenciones son un mal impuesto, que no tiene en cuenta la realidad de los productores”, dijo Jorge Chemes, titular de Confederaciones Rurales Agrarias (CRA). Carlos Achetoni, presidente de la Federación Agraria, indicó que “las retenciones son un mal impuesto y en nuestro sector, en el del pequeño y mediano productor, deben existir segmentaciones para que nos traten distinto.

Por otro lado, también se mantuvieron reuniones entre sectores disidentes de la Federación Agraria y la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) y Diana Guillen, jefa de Gabinete de Basterra, y Jorge Neme, vicecanciller y muy cercano a Massa. “Nuestro campo, el que trabaja con los pies en la tierra, propone retenciones segmentadas”, indicó la UTT. “Para un productor muy grande, pagar el 30 por ciento de retenciones a la soja no es un problema, pero sí lo es para un productor chico que está fuera de la zona núcleo”, dicen en FAA.

El impacto concreto de la medida sobre la actual cosecha es limitado. En términos productivos, está todo sembrado, con lo cual no modifica decisiones de inversión. Por el lado de la rentabilidad, tiene impacto aunque menor al que normalmente tendría a esta altura del año porque en las últimas semanas se produjo una fuerte venta anticipada de granos por el lado de las cerealeras, para gambetear la posible suba de las retenciones. Por ejemplo, ya se vendieron 16,8 millones de toneladas de maíz, cuando para esta altura del año pasado se habían vendido 4,3 millones. En el caso del trigo, de un año a otro se pasó de 5,9 a 10,7 millones de toneladas. En términos productivos, la medida tendrá impacto en la campaña 2020/2021.

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